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Sunday, December 24, 2006

Navidad en Guatemala

En Guatemala, la casa se adorna con luces y adornos navideños como se ha ido siendo costumbre, esto particularmente en zonas urbanas y rurales con servicio de electricidad.

En una esquina de la sala de estar se realiza un pequeño escenario, en algunos hogares se mezclan dos costumbres, el árbol navideño y el portal de Belén, que localmente llamamos El Nacimiento.

Veamos primero el Nacimiento, El Santo Hermano Pedro de Betancourt, trajo a Guatemala, primero a la Antigua Guatemala (Santiago de los Caballeros) a 45 kilómetros al occidente de Ciudad de Guatemala, alrededor del Siglo XVII, la costumbre de representar Belén. El Santo Hermano era terciario de los Franciscanos, San Francisco de Asís introdujo en el norte de Italia la representación en vivo en el siglo XIII. Los franciscanos la fueron llevando por todo el mundo.

La variación en Guatemala vino del arte popular de representar en con estatuillas de barro a pastores, ovejas, poblados, casas etc. y utilizar el aserrín de madera de pino teñido de colores, para representar las parcelas agrícolas, caminos, y otros.

En esta esquina que algunos hogares no es más de 1 a 2 mts. cuadrados, se instala un representación a escala, de la cueva de Belén o Portal, y de los caminos que conducen a través de pueblos y villorios. La escena principal son los tres reyes magos que se encaminan a Belén. El portal tiene una grupo de imágenes en madera o yesos, la Virgen María, San José, el asno y el buey, y en el centro un pesebre donde a la media noche se coloca una imagen del Niño Jesús. Este permanece acostado y en pañales entre el 24 y el 31. El 31 a media noche se le viste con ropas tejidas a mano y se le pone en posición de estar sentado y se le agrega la coronilla del resplandor.

Organizar el Nacimiento es un trabajo de toda la familia, pero las acciones son dirigidas por la mamá. Días antes en los mercados cantonales se vende: Tierras de colores (aserrín teñido), musgo natural, pelo de ángel, espejos (para las lagunas) y todo tipo de estatuillas de barro cocido, que localmente son de vendedoras mayas como las que en la realidad venden en los mercados cantonales, ovejitas, pastores, patitos y aves para los estanques, etc.

Esto todo es un fascinante despliegue de colorido y arte popular entrelazado, mezcla entre el arte popular maya, la influencia hispana y la tradición catòlica sintetizada por los franciscanos.

El Arbol de Navidad se introdujo con la llegada de los alemanes a fines del siglo XIX y principios del XX. Llegaron al Norte de Guatemala a la región de la Alta Verapaz.

También contribuyeron los norteamericanos que llegaron a principios del siglo XX para trabajar con la United Fruit Company, la Bananera. Ellos trajeron sus costumbres y las incorporaron al país.

Estas tradiciones se mezclan si el hogar es católico o bien separan. En el caso de familias evangélicas o protestantes, no utilizan el Nacimiento o portal de Belén para no tener representación de imágenes. En este caso el Arbol de Navidad les sirve de simbolo para la fiesta.




Al final es común encontrar un árbol de Navidad (pino o pinabete) o bien uno prefabricado de materiales sintéticos (made in China). Bajo el árbol se construye año con año un nacimiento.

Voy a buscar entre mis fotografías análogas, algunas que he tomada del Nacimiento hecho en casa por mamá. A fines de la semana se las envío y podremos dialogar sobre esta costumbre.

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Saturday, December 23, 2006

Árbol y Navidad

El árbol ha tenido un significado místico para casi todas las culturas ya que representa el vínculo de unión del cielo y la tierra: ahonda sus raíces en la tierra y se levanta hasta el cielo; para muchas religiones es un signo de encuentro con lo sagrado, del encuentro del hombre con la divinidad y de la divinidad con el hombre.
Se cree que los orígenes del árbol de Navidad están en la antigua creencia germana de que un árbol gigantesco sostenía el mundo; en su copa estaba el cielo, en sus ramas las estrellas, la luna y el sol y en sus raíces más profundas el infierno. Era también símbolo de la vida ya que no pierde sus hojas en invierno cuando casi toda la naturaleza parece haber muerto. El investigador Frederic Manns afirma, no obstante, que tiene su origen en dos símbolos medievales, el Árbol del Paraíso, -de cuyos frutos comieron Adán y Eva y de donde viene el pecado original-, y el Símbolo de la Luz.
San Bonifacio, un misionero británico del siglo VII, adaptó esta tradición al mundo cristiano haciendo del árbol adornado un símbolo del nacimiento de Cristo y del amor perenne de Dios. Algunos otros hablan que Martín Lutero fue quien introdujo esta costumbre en centroeuropa cuando a su regreso de Wittenberg, adornó con manzanas y pequeñas velas un abeto doméstico, recreando así la impresión que tuvo al observar los árboles helados del bosque que resplandecían bajo la luz de las estrellas; las manzanas serían el símbolo de los dones que los hombres tenían en el paraíso y las velas la luz de la fe en que la vida se renovará de nuevo.
En los países nórdicos, en el s XVI, se empiezan a reunir las familias en torno a un árbol; el día 24 de diciembre los niños salían a pasear mientras los adultos colocaban y decoraban con dulces y juguetes un árbol que sorprendía a los niños a su regreso; este hecho marcaba el inicio de la celebración de la fiesta de Navidad. Los primeros documentos que nos hablan de la costumbre de colocar en Navidad árboles de abeto o de pino en las casas de la región de Alsacia datan del s. XVII. Esta costumbre de gran arraigo en Alemania y los países escandinavos no llegaría hasta el siglo XIX a Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, Puerto Rico, China y Japón. En Inglaterra fueron precursores los soberanos de la casa de Hannóver, Jorge III – y su esposa Carlota-; más tarde el Príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo, esposo de la Reina Victoria de Inglaterra quien, para celebrar la Navidad, hace colocar en 1841 un árbol en el palacio decorándolo con velas que hacían relucir bellos y finos adornos. A Francia llegó en 1837 a raíz del matrimonio del Duque de Orleáns con la princesa Elena de Mecklemburg. En España empezó a penetrar por Cataluña en el primer cuarto del siglo XX y tuvo grandes detractores ; en la actualidad se encuentra arraigado en la mayoría de Europa, Latinoamérica y Estados Unidos.
Sea cual sea la razón y la finalidad, lo cierto es que en pocos hogares no está presente en estas fechas. Símbolo, costumbre, tradición o sencillamente ornamentación, es depositario de magia, y esperanza, no en vano suelen colocarse los regalos y las tarjetas de deseos a sus pies. Cada cual, si quiere, dará a los suyos la explicación que considere.

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